• EDUCAR EN VALORES

    Aparentemente en los tiempos que vivimos parece primar la individualidad, la impaciencia y el fácil acceso a la hora de conseguir las cosas.

    Precisamente por ello, resulta necesario educar en valores. Y ello no debe ser una tarea exclusivamente de la escuela, sino que se debe empezar desde casa y desde edades bien tempranas. Los padres tienen un doble deber: criar y educar. Los padres, además de cubrir las necesidades básicas y mantener el sustento de sus hijos, también deben velar por el desarrollo psicológico o emocional y moral. Resulta vital dar una educación a los hijos para que les ayude a desarrollarse adecuadamente y a convertirse en personas empáticas, íntegras, perseverantes, con principios y seguras de sí mismas. Este trabajo cobra relevancia y sentido cuando se realiza en el seno familiar.

    Paralelamente a la esfera familiar, también tiene lugar la vida social en la que pueden aparecer e interferir influencias negativas para la educación de los niños. Una personalidad madura basada en la educación en valores posee factores de protección que pueden reducir los riesgos de la influencia social en los niños.

    Los valores más importantes que deben tenerse en cuenta en la educación de los hijos son la tolerancia a la frustración, la seguridad y confianza en sí mismos, la convivencia, el respeto mutuo, los derechos humanos, la inclusión, la autonomía, el medio ambiente, la gestión de los conflictos, la honestidad, la sinceridad, la comunicación asertiva, el esfuerzo, la paciencia y la perseverancia para conseguir metas.

    La adquisición o carencia de tales valores pueden explicar muchos de los comportamientos en la adolescencia y vida adulta.

    Comenta l'artícle →

Comenta l'artícle

Cancel·lar comentari